Vive en tu barra de menús. Cada pocos minutos mira un segundo por la cámara del Mac y lo compara con cómo estás cuando te sientas bien. Si te has acercado demasiado, o te estás hundiendo en la silla, te manda un aviso. A la primera, sin esperar.
La luz de la cámara solo parpadea. Las imágenes no salen nunca del momento en que se mira: Erga se queda con unos pocos números (lo grande que se ve tu cara y a qué altura) y nada más. No hay cuenta ni nube.
No molesta en las llamadas. Si otra app está usando la cámara, Erga mira sin cambiarle la imagen, y quien está al otro lado no nota nada.
Recuerda dónde trabajas. Guardas una posición en casa y otra en la oficina, y al enchufar la pantalla de siempre cambia sola a la que toca. Con unos AirPods puestos, nota cuando bajas la cabeza y mira justo entonces.
Y sabe callarse. Si no estás delante, no enciende la cámara. Si sigues mal sentado, espacia los avisos en vez de repetírtelos.